Planeta JOY

05.05.2017

La revancha de los bares temáticos

Para diferenciarse de su competencia, cada vez son más los spots que ofrecen un cocepto integral que va desde el ambiente hasta los tragos. Un recorrido por nuestros preferidos.

Foto Facebook Nápoles Bar

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De un tiempo a esta parte y buscando algo que los diferencie, muchos bares en Buenos Aires vuelven sobre la noción de bar temático, es decir, sitios atravesados por un concepto que incide en la propuesta del lugar: ambiente, escenografía, bebida y comida. Quizás también en un intento por competirle con una propuesta divertida que atraiga al público que busca algo especial a los bares de cerveza que se siguen multiplicando. 

Planeta Joy recorrió la ciudad y te comparte un recorrido por algunos de los mejores bares temáticos.

UN PASEO EN EL TIEMPO EN NÁPOLES
Este bar está ubicado en el remozado y ahora coqueto Boulevard Caseros en una locación de lo más original para un bar: un anticuario. Perteneciente al coleccionista Gabriel del Campo, el lugar que solía un viejo depósito y taller de autos de colección (y con anterioridad fueron las cocheras de carruajes de Eduardo Anchorena), invita a un paseo en el tiempo. No sólo por estar emplazado en un edificio del siglo pasado, sino por la cantidad de objetos de todo tipo, desde libros y muebles, a estatuas de guerreros Xian y maquetas de barcos.

Si no fuera porque hay un bar y un restó, uno podría estar horas sólo caminando y mirando las antigüedades. La carta diseñada por Sebastian Atienza tiene una clara inspiración en el modo de vida del sur de Italia, con eje en los aperitivos y con ingredientes caseros como limoncellos y meloncellos, agua de parra, pickles, moscato y mistela. La barra, con fuerte presencia femenina con Rocio Fole (ex Crizia y 878) y Manuela Diker (ex galgos y 878), ofrece cócteles como el Red Mule (Campari, amaro y ginger beer casera de naranja y tomillo), el Sporco (gin, Campari, Cinzano Rosso 1757 de albahaca y pickle de alcaparras) o el Cynar Gelato Soda (Cynar, Campari helado de pistacho, ginger ale y un cucurucho de garnish). Como no podía ser de otra manera, las bebidas se acompañan con clásicos de la cocina mediterránea: fiambres italianos y pizzas, que se pueden degustar en mesas del salón o del almacén.
Avenida Caseros 449, San Telmo


Foto Facebook Boticario 

ENTRE PÓCIMAS Y BREBAJES EN BOTICARIO
Este nuevo bar abrió hace poco más de un mes abrió en Palermo sobre los cimientos de una antigua droguería de los años 30’. Promete -y logra- una inmersión total en una época donde las boticas se encargaban de dispensar remedios para todo tipo de males. La inspiración provino del hallazgo del equipo de recetas de su dueño Salvador Cortéz en libros antiguos. Luego de la face de investigación, llegaron al concepto de antigua droguería devenida en bar de macerados.

Como Cortéz viajaba por el mundo y recolectaba conocimientos médicos y chamánicos para ungüentos, brebajes, macerados y elixires, la ambientación incluye mapas antiguos que empapelan paredes, muebles vintage que contienen libros, fotos, recipientes y suministros farmacéuticos de antaño, y sobre todo, una gran imaginería vegetal. 

Con dos pisos, y un patio interno al descubierto donde se puede ver arte verde, las bebidas también llevan una impronta botánica, con tragos herbales y florales, refrescantes y vigorizantes y preparaciones destacadas, como los macerados de la casa y sus especias. La carta fue creada por Seba García y ejecutada por la head bartender Vanesa Piccardi. Incluye cócteles como el Boticario Fashioned o Negroni Boticario (versiones de los clásicos), el Caribe Solar (vodka Smirnoff macerado con té a base de rosa mosqueta, hibiscus, trocitos de manzana, cáscara de naranja, frutos rojos y limonada de maracuyá) o el Victoriano (Gin Gordon ́s macerado con romero, néctar de sauco Müller & Wolf, agua tónica, romero, piel de limón). Todas las bebidas tiene un precio promedio de $120 a $200. También ofrecen opciones para dos con mezclas para que el cliente pueda prepare su trago.
Honduras 5207, Palermo


Foto Facebook Garage Bar 

POR AMOR A FANGIO EN GARAGE BAR
En una zona transitada de San Telmo se está este bar que tiene un año pero recién ahora está dando que hablar. Montado en un inmenso garage de unos 600m2, hay algo para todos: parte bar, parte beer garden y con un original menú de latin food, el lugar invita a caminar en su simulada calle con faroles y detenerse ante un auto tamaño real o ante los dispensers de nafta de otra época. 

Con el beer garden, en el que sirven cerveza tirada Guten Bier, montado en el centro y la posibilidad de ocupar unos livings más íntimos en otra área cercana a la barra, el sitio se destaca por la buena relación precio-calidad, sus cócteles y la música a un nivel que no obstaculiza la charla. 

A diferencia de otros bares, en Garage se puede comer, y muy bien. Las arepas, los tequeños (dedos de queso blanco en masa crocante con salsa picante de maracuyá, miel y pimienta), las cestitas (canastitas de plátano verde frito con carne mechada y pico de gallo) o los palitos de Yuca son delicias que acompañan bien la cerveza o las bebidas. Algunos tragos signature son el Garage Punch #2 (ron dorado, ananá fresco, naranja, limón y un toque de Angostura y granadina) y el Moscow Brew (una reversión con vodka, jugo de lima y ginger beer casera preparada a base de cerveza artesanal kolsch). Los tragos tiki y frutales estarán a la orden del día en la nueva carta, así como otros preparados con caña y ron venezolano, en precios de $100 a $150.
Chile 631, San Telmo

 


Foto Facebook Salón Berlín

DE NEGRONIS Y TIJERAS EN SALÓN BERLÍN
Sacar al bar de sus escenarios tradicionales es otra tendencia. En este caso, llevaron la barra a una barbería. “Es la barra de Berlín y está bueno que nos vean así, como un todo”, explica Lucas Dávalos, su padrino. En la pequeña pero elegante barra del lugar (por donde se puede pasar antes o después de un corte o rasurado a la vieja usanza) se pueden probar todo tipo de cócteles, aunque hay preferencia por aquellos de corte clásico. De hecho tienen toda una línea de Negronis listos para beber y llevar.

La nueva carta se estrena en mayo y Dávalos adelanta que tendrá sabores e insumos como panceta, aceite de maní, manzana caramelizada, cervezas, ácido cítrico, falernum y hojas de cítricos. Otra característica del lugar en materia coctelería, es que ofrecen mezclas con café, por ejemplo, un Cold Brew Negroni con granos de café del Congo (Mungano) o el Twist & Stout (Scotch Whisky, reducción de cerveza Stout, Cold Brew Cacao, espresso, Angostura), creaciones del bartender Charly Aguinsky. La novedad es #proyectoberlin: un evento que integra barbería, bartenders invitados, música, talleres prácticos de coctelería y menús especiales cada fecha.
Llamar para pedir turno 4771-5000

Bonus track: Suspiria Resplendoris, el séptimo arte en cócteles
Si bien no es nuevo, es inevitable nombrarlo al hablamos de bares regidos por un concepto de pies a cabeza. Rescatando el imaginario de algunos films clásicos del género de terror (del Resplandor a la obra maestra de Dario Argento, Suspiria), tiene una ambientación acorde que atrapa al comensal desprevenido desde que cruza la puerta. Describir la atmósfera de Suspiria sería complejo, y además una picardía: hay que ir a conocerlo. 



Pero la cinefilia no se acaba ahí. Su nueva carta inspirada en géneros fílmicos (cine negro, de amor, de autor, remakes y de aventuras), propone cócteles acordes que incluyen La Edad de Oro (Johnnie Walker Red Label, Hesperidina, maraschino, ginger ale, oro), el Thai Fashioned (Bacardi 8, Winter Melon Tea Syrup, Angostura, perfume de durazno) o el genial Coco Island (Brandy de coco, cassis, pomelo, azúcar mascabo, con la copa llena de escamas de coco para el goloso). El menú de comida es sumamente recomendable. El chef Mateo Escobar sorprende por la originalidad y osadía de sus tapas. 
Nicaragua 4346, Villa Crespo

Por Laura Marajofsky