Planeta JOY

03.06.2015

Sale el Philadelphia, entra el picante: SushiClub renueva su carta

Con flamantes piezas de inspiración latina (e ingredientes como merkén, quínoa y salsa huancaína) y el regreso triunfal de algunos de los hitos de cartas pasadas, la cadena de sushi premium refresca su propuesta.

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El enclave porteño de sushi de autor renueva su carta desde dos frentes distintos: por un lado, suma nuevas opciones de rolls (con un fuerte énfasis en los sabores latinoamericanos) y, por el otro, reincorpora algunos de los productos hitos del local, seleccionados a través de la votación de los clientes. Otra de las novedades llega por el lado de los platos principales, con dos flamantes opciones de carne y una de pastas.

Las ochos piezas nuevas presentan una interesante combinación de sabores, texturas y temperaturas. Con una clara inspiración latina, se utilizan ingredientes como quínoa, huancaína, leche de tigre, maíz cancha, crocante de plátano y el merkén: un condimento chileno a base de ají seco ahumado cuyo picante tiene la particularidad de sentirse en boca con algunos segundos de delay, permitiendo así saborear el resto de los ingredientes en todo su detalle primero. Un denominador común atraviesa todas las incorporaciones: la deliberada ausencia de queso Philadelphia, que marca el fin de una moda instaurada a nivel local por la propia cadena hace casi diez años. 

Huancaína Roll. Relleno de langostinos y palta y recubierto con láminas de salmón, está bañado en la típica salsa peruana huancaína. El top de crocante de batata colorado, sésamo y cilatro le aporta una textura contrastante y una presentación efusiva. Suave y armónico, es ideal para quienes insistan en permanecer del lado de los sabores clásicos. 
 
Quinua Roll. Relleno de langostinos rebozados en quínoa (ingrediente que le aporta a los frutos de mar una corteza más crocante de lo habitual) y mango, está recubierto con finas láminas de salmón y condimentado, del centro a la izquierda, con pimienta molida y con mayonesa de jalapeño desde el centro hacia la derecha. La obra de arte comestible se completa con un top de caviar negro y ciboulette. Este ejemplar picante es, tal vez, de los más interesantes de la nueva carta. 



Camembert Roll. El único espécimen vegetariano nuevo está relleno de tomates secos en conserva, espinaca, palta y cebolla morada caramelizada. La cobertura consiste en una lámina de queso Camembert que se roba todo el protagonismo en materia de sabores. Se acompaña de crocante de plátano y salsa de mango.

Merken Roll.
Chile y Perú se fusionan en esta pieza rellena de salmón ahumado y palta, recubierta por tataki de salmón aderezado con merkén y bañado con salsa picante y maíz cancha frito.



Funky Roll. Uno de los más sorprende por su presentación "despeinada", elaborada a base de fideos de arroz crocantes, presenta también una innovadora textura de sabores: atún rojo, cilantro, lima y sriracha en el relleno y salsa huancaína para la terminación. Dificil de comer de un solo bocado, pero sin duda disfrutable (ver foto destacada).

Cubic. Estos bocaditos de salmón aderezados con katsobushi, merkén y ajinomoto son una de las estrellas de la nueva carta. Y no es solo una forma de decir: con un rebosado de panko y quínoa, están envueltos en salmón y tienen un top de tartar de langostino. Servidos sobre salsa ponsu, invitan a jugar con las texturas, los sabores y las temperaturas.



Three 2.0. Relleno de salmón ahumado y ananá, envoltura de salmón, rebozado de panko, baño de leche de tigre y salsa de maracuyá picante. Un agridulce apto para quienes no le guste lo agridulce, coronado con un top de lima.

Super Hot Roll. Relleno de salmón marinado en cítricos y ananá, bañado con ciboulette y acompañado por mayonesa alimonada y chicharrones de pescado blanco, que salen calientes y contrastan con la temperatura del resto del roll.

SUSHICLUB REVIVAL
A través de una acción en las redes sociales llamada SushiClub Revival, más de ocho mil clientes votaron para que ciertos platos hicieran su regreso triunfal a la carta. El Hot Roll, la bondiola braseada y el célebre flan de chocolate blanco (una consistente experiencia acompañada de sorbet de frambuesa, un conito de crema de frambuesas y copos de chocolate blanco y amapola) son algunas de las reincorporaciones. Pero el resurgimiento estrella viene por el lado de las entradas: los pinchos de pulpo, que se maceran durante horas en aceite de cayena, se sellan a la plancha y se presentan en shots con base de salsa de soja y fondo de vegetales se llevan todos los aplausos. El secreto parece esconderse en el principio del procedimiento: la cocción del pulpo en una preparación propia cuya receta la casa no está dispuesta a develar.
 


Por Florencia Pessarini