Planeta JOY

06.05.2019

Rufino Argentino, oda a la carne en un espacio casi secreto

Ubicado en el subsuelo de un reconocido hotel, este restaurant se destaca por ofrecer el equilibrio perfecto entre tradición y modernidad, con foco en las carnes de pastura y los vegetales de estación.

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Las carnes a la parrilla se sofisticaron; cada vez más restaurantes, le dispensan un trato especial a la proteína insignia del país, desde los cortes madurados hasta las cocciones a baja temperatura y la elección de proveedores que también cuidan el producto de una manera diferencial.

Rufino Argentino se inscribe en esa línea; este nuevo restaurante, ubicado en el subsuelo del Hotel Mío Buenos Aires, revaloriza las carnes a las brasas.

Propuesta gastronómica 

La carta lleva la firma de Leo Lanussol & Augusto Mayer, la dupla de chefs creadora del reconocido Proper. Y aunque ellos son sello de innovación, lograron otorgarle modernidad a una carta que conserva su impronta clásica; un balance que satisface a paladares conservadores y también más arriesgados.

Para empezar, imperdibles las mollejas de corazón, salen con salsa criolla y limón quemado, bastan unas gotitas para darle un upgrade a un plato que, de por sí, está muy bien hecho.

Los embutidos son un capítulo aparte. El chorizo bombón ($130) es artesanal, de puro cerdo y se embute en tripa natural, igual que la morcilla ($130). La salchicha parrillera combina carnes de cerdo y de vaca con panceta ahumada y también se embute en tripa natural ($150).

El ojo de bife con hueso es de carne de pastura y viene en tres tamaños (500gr, 600gr y 850gr,a partir de $715). Super sabroso, como es de esperar cuando el animal recibe este tipo de cría, y, al mismo tiempo, totalmente tierno. Lo mismo sucede con la punta de asado, que se abrase a baja temperatura durante ocho horas. Estos platos salen con pequeñísimas raciones de cebollas pickles, chimichurri de zanahorias y pancreatatta (pan con ajo rallado).

 

La entraña -un corte difícil- se marina en hierbas y sale bien tierna en su punto justo de cocción; se sirve con ajíes vinagreros y romero quemados al grill.

Los acompañamientos hacen foco en los vegetales de estación; imperdibles las batatas glaseadas con vinagreta, miel y verdeo ($165) y el puré de papa batido con manteca, nuez moscada, ajo salvia y perejíl ($165).

También hay opciones para quienes prefieren dejar de lado las brasas. Su milanesa de carre de cerdo con hueso es muy celebrada por los comensales, y está bien que así sea porque es deliciosa. Eligen chuletas de carre de cerdo con hueso y las apanan con panko, hinojo y coriandro en polvo.

Ambiente

Los restaurantes de hoteles se destacan por ser bastante íntimos (salvo excepciones que buscan todo lo contrario) y Rufino mantiene esa premisa; también ayuda el hecho de que este en un subsuelo.

En una época en la que los gastronómicos buscan sacar provecho de la mayor cantidad de cubiertos posible, se agradece que las mesas mantengan una buena distancia y que se pueda conversar sin escuchar lo que dice el vecino.

Con luces bien bajas y un ambiente tranquilo, es ideal para ir en pareja o con amigos. La decoración se rige por lo rústico -con detalles en cuero, lamparas de hierro y mucha madera-, pero en clave moderna y elegante.

Más información:
Av. Manuel Quintana 465, Hotel Mío Buenos Aires.
Teléfono: (+549) 11-3394-4484
Días y horarios de apertura: Lunes a Domingos 12:00–15:30 y 19:00–00:00
Medios de Pago: Efectivo y Tarjetas (solo visa)
www.rufinoargentina.com
www.instagram.com/rufinoarg/?hl=es-la