Planeta JOY

21.03.2019

Oh’No! Lulu, un oasis tiki en pleno cemento porteño

Con sistema self service, apertura desde las 17 y una propuesta gastronómica accesible de excelente calidad, este nuevo bar llegó para cubrir un pendiente en el mapa gastronómico porteño.

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Honolulu significa “lugar resguardado”, “bahía protegida” y aunque se escriba de manera diferente, el nuevo bar de Ludovico De Biaggi se presenta como un oasis playero en medio de la jungla de cemento.

La fachada es gris y sobria porque, total, el color y el clima tropical estallan una vez que se cruza la puerta. Con palmeras de las que cuelgan falsos tucanes, totems y máscaras tiki y mucho ratán, el clima playero está garantizado.

El sistema de servicio contribuye a esa onda descontracturada, ya que trabajan bajo el modo self service. Los cócteles y la comida se piden y se pagan en la barra, el comensal recibe un número y cuando ve el mismo reflejado en la pizarra electrónica, puede pasar a retirarlo.

Ahora bien, toda la informalidad no se refleja en la propuesta gastronómica, que como toda aquella que lleva el sello del trío Luis Morandi, Patricia Scheuer y Ludovico De Biaggi (Gran Bar Danzón, Basa, etc.) se rige por la excelencia. 

La coctelería es de alto nivel, con bebidas de corte de primera calidad servidas en mugs artesanales y buena cristalería. Todos los tragos cuestan $220; por supuesto, no faltan los clásicos de la coctelería tiki -un estilo donde el ron ocupa el rol protagónico- como el Mai Tai (Bacardí carta Blanca, Bacardí Carta Oro, Cointreau, Orgeat y lima) o el Zombie, que acá se prepara con dos tipo de ron (carta blanca y carta oro); Falernum -un syrup elaborado en base e a citricos y especias-, almibar de canela, lima, pomelo y bitter Angostura.

 

El más instagrameado -que es casi igual que decir la estrella de la casa- es el Shark, con mix de rones, amaro Montenegro, ananá, frambuesa y bitters tropicales.

“Es un tiki bar, pero no temático. Lo que quería lograr es un lugar donde puedas tomar un excelente cóctel sin necesidad de estar vestido con camisa y saco o que tengas que ser un erudito de los destilados para disfrutarlo. Queremos que la gente circule, que se conozca, por eso también lo del sistema autoservicio, que ya te conectes que con alguien en la barra, en la cocina, etc.”, señala Di Biaggi.

La comida acompaña muy bien la propuesta de cocteles, hay 12 opciones diferentes, todas pensadas para comer con la mano y compartir. El plato más solicitado es la Flor de cebolla -crujientes aros de cebolla frita en forma de flor-; las croquetas de langostinos y pescado, el Bo Bun imperial y el Ahí Poké -de clara influencia hawaiana- no se quedan atrás.

 

Para ir en grupo o si hay ganas de picotear un poco de todo, se recomienda pedir el Pupu Platter, que incluye cinco de los appetizers del menú.

La oferta de bebidas se completa con cervezas tiradas y también en porrón (Patagonia, Budweiser, Stella Artois, etc.) y una breve, pero interesante carta de vinos, con etiquetas como Anko Torrontés, Zaha Chardonnay, Asa Nisi Masa Bonarda y Hey Rosé, entre otras.

Oh’No! Lulu abre a las 17, ideal para disfrutar de un after, una salida relajada o hacer una previa. 

Más información:
Araoz 1019 (entre Lerma y Av. Córdoba)
Martes a domingo desde las 17 (no se toman reservas).
Cocina abierta hasta la medianoche.
Happy hour de cervezas entre las 17 y 20. Cerveza Patagonia 2x1 y Cerveza Corona 4x3.