Planeta JOY

16.05.2019

Las cervezas industriales se renuevan ante el auge craft

Las grandes marcas industriales reciben con los brazos abiertos el boom cervecero y ofrecen a los consumidores sabores originales y presentaciones acordes a los nuevos hábitos y circunstancias de consumo que surgieron.

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Pinta, IPA, amargor, lúpulo, IBU… estos términos antes desconocidos se convirtieron en moneda corriente en nuestro léxico diario gracias al avance y la popularización de la cerveza y las cervecerías artesanales en Buenos Aires (y todo el país) en los últimos años. Las grandes marcas industriales reciben con los brazos abiertos el boom cervecero y ofrecen a los nuevos (y viejos) consumidores sabores originales y presentaciones acordes a los hábitos y circunstancias de consumo que surgieron.

“El mundo de pequeñas cervecerías conjuga muy bien la pasión de los más grandes por hacer cerveza de calidad. Imperial desarrollo especialidades que hoy representan más de un 20% de nuestras ventas y responden a una creciente necesidad de los consumidores de probar opciones distintas”, explicó Diego González Puig, Brand Manager de la marca de CCU, gran jugador del ámbito cervecero. Del otro lado del ring, desde Quilmes acuerdan con la afirmación: “Celebramos el crecimiento de la categoría cervecera en nuestro país. No importa si una cerveza es artesanal o industrial, lo importante es que esté bien hecha. Sabemos y reconocemos que parte de la expansión se debe a que las cervecerías artesanales ofrecen una mayor variedad de cervezas y eso hace que el consumidor se vuelva más curioso y se informe más. Esto nos motiva a mantener nuestro compromiso de calidad en la elaboración de nuestras cervezas y en ofrecer nuevas propuestas al mercado”, indicó Giannina Galanti Podestá, directora de marca Quilmes, a Planeta Joy.

TIRADA Y VARIADA

En 2018, en el país se consumieron 45 litros de cerveza per cápita, una cifra similar al pico histórico de 2011, según el informe Radiografía de la cerveza en Argentina elaborado por Cerveceros Argentinos, la cámara de productores de cerveza y malta del país. Teniendo en cuenta que el promedio de la región es de 60 litros per cápita, las marcas aseguran que hay espacio para crecer y generan estrategias para satisfacer las nuevas pautas de consumo locales: bares propios, tirada para llevar y sabores únicos (además de las buenas IPAs industriales que pueblan los supermercados de la ciudad) encabezan la lista de las novedades más rimbombantes de la industria.

A principios de año, Quilmes sorprendió con la apertura de El Clásico (Esmeralda 570), su primer bar porteño, que se desprende del Parque Cervecero de la localidad de origen de la marca que funciona desde 1922. La propuesta es sencilla y directa: cerveza fresca (un con un cartel enorme que te avisa hace cuántos días se produjo), cuatro variedades (Clásica sin pasteurizar, Red Lager -sólo disponible en estos bares y el parque-, Stout y Bock) maní con cáscara de verdad, platos argentinos, rock nacional y memorabilia futbolera. Los precios son un gran atractivo (ahora que la pinta ronda los $130 en cualquier bar): $80 el chop helado y happy hour de dos vasos a $100. Planean abrir cinco más en lo que resta del año, el próximo inaugura a la brevedad en Agüero y Arenales, Recoleta.

Sin un bar pero con un spot propio, Imperial también apuesta a ofrecer cerveza tirada sumándose a la movida del growler, el botellón de vidrio de casi dos litros que se usa para trasladar birra artesanal del bar a casa. Con las Estaciones Growlers, la marca se convirtió en una pionera industrial en el rubro. En estos puntos (ubicados en el supermercado COTO de Tortugas Open Mall, en Jumbo Unicenter y en el bar “Barra” en Nordelta y con la idea de abrir nuevas en el Gran Buenos Aires y otros puntos del país) se puede adquirir el botellón de 1,9 litros ($150) y/o recargarlo con Imperial Lager, Amber Lager e IPA ($249). 

Andes Origen, marca que centró su rebranding en ser la cerveza ideal para ser un gustito en copa para los consumidores con paladar refinado, apuesta por ediciones limitadas con estilos únicos. En marzo, y haciendo honor a su lugar de nacimiento (Mendoza), presentó una cerveza con mosto de uvas en honor a la Vendimia. Además, en varios bares y restaurantes de todo el país se puede pedir la roja tirada. En Buenos Aires, en Cabaña Villegas, El Ñandu, La Cholita, La Clotilde, Las Cholas, La popular del Soho y Walker Resto Bar.

UN GUSTITO

A pesar de los buenos números de 2018, la situación que afecta al consumo de productos masivos y bebidas alcohólicas producto del estado de la economía argentina obliga a las marcas a reforzar sus estrategias para mantener la cantidad de litros vendidos. La variedad de tamaños de envases y las promociones parecen ser el camino. Desde Andes apuestan a ofrecer “tanto latas como porrones, que según la ocasión resultan más convenientes. Además de promociones que permitan seguir disfrutando una rica cerveza”, según explicaron desde la compañía. 

En Imperial coinciden con la idea: “Seguimos trabajando en el desarrollo de innovaciones, empaques, y promociones que nos permitan estar siempre cerca de los consumidores que busquen darse una recompensa”, indicó el Brand Manager de la marca. Por su parte, Quilmes renovó el “pacto porrón” (la botellita retornable de 340cm3 a un precio fijo) y la sumó a Precios Esenciales, el programa para fomentar el consumo del Gobierno Nacional.

Por Mercedes Spinosa
@merspinosa