Planeta JOY

26.04.2019

La verdad de la milanesa: los 6 mejores lugares para disfrutar este plato

El 3 de mayo se celebra el “Día de la Milanesa”, para ir calentando paladares, recomendamos los mejores lugares para probarla: desde templos con más de 30 variedades de milangas hasta versiones gourmet.

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Las milanesas despiertan fanatismo en los argentinos. Tal es así que somos el único país que el próximo 3 de mayo le dedicamos su día especial. No importa si es frita, al horno, napolitana, a caballo o en sándwich, siempre es un buen momento para homenajearla. 

El origen de este plato tan codiciado es aún incierto. Milán y Austria se disputan su creación. Aunque su nombre remita a la ciudad italiana de Milán, allí no existen las queridas milanesas. En Italia las llaman “cotoletta” o “costoletta” y se preparan de manera similar, pero la carne lleva hueso. Mientras que en Viena se sirve el “wiener schnitzel” o escalope vienés. Los inmigrantes italianos trajeron bajo el brazo algunas de sus recetas, entre ellas la manera particular de apanar la carne. Con el tiempo los argentinos la llamarían milanesa. 

Según dicen, el origen de la milanesa napolitana es porteño. Cuentan que surgió por azar -como sucede con muchas de las grandes creaciones culinarias- en la década del 40, en un bodegón llamado Napolí. Al cocinero se le pasó la cocción de la milanesa y para disimularlo se le ocurrió agregarle tomate, jamón y queso. El plato resultó un éxito y todos querían probar la “milanesa del Napolí”. 

Compartimos un recorrido para probar diferentes versiones. Desde los clásicos bodegones, restaurantes con más de 30 opciones hasta las reversiones gourmet con distintas cocciones. 

DE BODEGÓN, EN EL IMPARCIAL

En el restaurante más antiguo de la ciudad de Buenos Aires, fundado en 1860, se pueden encontrar muy buenas milanesas y con tamaños más que generosos. Tienen más de quince variedades, pero las que más salen son la milanesa de ternera o de lomo a la napolitana. Uno de sus secretos para la preparación es que utilizan la parte del ojo de bife que aseguran es “mucho más tierno”. Al momento de servirla, el mozo tiene un ritual: la corta con cuchara y nunca falla. Con este truco les muestra a los clientes que la carne no tiene ningún tipo de nervios.

Las milanesas son grandes y todas pueden compartirse entre dos personas. Hace un año, lanzaron la milanesa “El Imparcial” con un éxito rotundo. Por su tamaño XL esta versión es para tres personas con bastante hambre. Viene la milanesa de ternera a la napolitana con huevos fritos, morrón, panceta, arvejas y papas fritas. Según cuentan la suprema Maryland de aquí es “la preferida de Mirtha Legrand”; se trata de una suprema de pollo frita con banana, jamón cocido, morrón y papas pai y lleva una salsa aparte de crema de choclo.

El Imparcial

Hipólito Yrigoyen 1201- Monserrat 

MÁS DE 30 OPCIONES, EN DON IGNACIO

El cartel lo anuncia antes de entrar: "Don Ignacio, la mejor milanesa". Sin lugar a dudas, este plato es la gran estrella de este restaurante de Almagro considerado un templo para los amantes del rock y las milangas. 

Las paredes están decoradas con discos, guitarras y posters de Elvis Presley, entre otros, y la carta con exactamente 34 variedades de milanesas es su mejor partitura. 

Norberto Meza, dueño del lugar, además de ser un aficionado de la música siempre fue amante de la milanesa. 

Al principio no ofrecía tanta variedad hasta que se le ocurrió agregar opciones tunneadas y también recargadas para los paladares exigentes. "Como me encanta la pizza lo que hice fue incorporar algunos de sus ingredientes a la milanesa", cuenta a Planeta Joy. Norberto tienen una regla muy simple: todas sus milanesas son de nalga. Para su preparación se pasan por una mezcla de huevo, perejil y ajo y luego dos veces por pan rallado. La mezcla de huevo no lleva ni soda ni leche, como algunos sugieren agregarle. 

 

La más pedida es la tradicional (pelada sin ningún ingrediente) con fritas o con puré, pero una que ya se volvió un clásico es la “Criolla”, con muzzarella, morrón, huevo duro y aceitunas. La “Americana” también es famosa. Trae salsa fileto, muzzarella y panceta (que previamente se cocinó en el horno para que quede bien crocante). La verdadera bomba es la “San Ignacio”, con muzzarella, jamón, queso rallado, orégano y coronada con dos huevos fritos. Por su nombre parece un postre, de hecho está inspirada en el dulce de membrillo y queso. La versión “Vigilante” trae los dos ingredientes de uno de los postres más codiciados de los argentinos y es ideal para los que les gusten los platos agridulces. Firme hace 15 años en el barrio, todos van en busca de las milangas más rockeras de Buenos Aires. 

Don Ignacio.

Av. Rivadavia 3439- Almagro.

SUPREMA A LA MARYLAND EN GIJÓN

Poco se sabe del origen de la suprema Maryland. Algunos afirman que surgió en Estados Unidos, precisamente en el estado de Maryland, por eso su nombre, donde son expertos en el pollo frito. Y hasta se dice que a principios del siglo XX se sirvió en el menú del Titanic. Los argentinos la adoptamos como propia y la expandimos por los bodegones porteños. Esta milanesa de pollo acompañada con crema de choclo, morrón, arvejas, banana apanada y papas españolas es un clásico de Gijón. Algunos también le agregan huevos fritos y panceta. Una verdadera bomba. ¿Su secreto? La suprema tiene un doble rebozado y la mezcla con huevo previa solamente lleva ajo y perejil. La preparan con la misma receta hace más de veinte años. El dato: la porción es tan abundante que es para compartir. 

Gijón

Chile 1402 Montserrat.

CON UN TOQUE AHUMADO, EN MAIKY

A Andrés Mazer, le dicen cariñosamente "Maiky", por eso decidió ponerle a su parrilla ese nombre en su honor. Maiky está ubicado en una emblemática esquina de Palermo y en un local con más de 100 años de historia. Su especialidad son las carnes, pero la milanesa también tiene su lugar predilecto. Todas son de ternera. Hay dos versiones: simple y la napolitana. 

Una de las últimas novedades es la milanesa con rebozado ahumado con astillas de nogal. Para su preparación ahuman el pan casero con astillas de nogal, lo secan bien en el horno y lo muelen para utilizarlo de rebozador. Luego lo condimentamos con sal, pimienta y ajo.

 

Se sirve con jamón, morrones asados gratinados con escamas de provoleta y pesto de albahaca y nuez. Un dato: tiene un patio libre súper amplio que está ambientado para poder disfrutarlo también en otoño e invierno.

Maiky Parrilla.

Gorriti 5802- Palermo.

DE CERDO, EN RUFINO

Las milanesas en los últimos años también encontraron su reversión gourmet. "La milanesa es un plato típico argentino y no podía faltar en la propuesta de Rufino Argentino. Le agregamos un poco de innovación a la preparación", dice Carlos Araujo, uno de los dueños, a Planeta Joy. 

En restaurante Rufino argentino, ubicado en el exclusivo Hotel Mío de Buenos Aires, en Recoleta, utilizan carnes de pastura y ofrecen una versión especial de milanesa de cerdo. 

Para su preparación utilizan chuletas de carre de cerdo con hueso que se apanan con Panko casero (pan janonés) e hinojo y coriandro en polvo. Se sirven con albahaca tierna, mostaza de Dijón y limón. Además, ofrecen variedad de acompañamientos como papas fritas, batatas crocantes o zapallos asados súper sabrosos. El plato es abundante e ideal para compartir entre dos. Una opción con una vuelta de tuerca del clásico. 

Rufino argentino

Av. Pres. Manuel Quintana 465- Recoleta. 

DE BIFE DE CHORIZO CON HUESO, EN LA PANADERÍA DE PABLO

Desde que el chef Pablo Massey abrió La Panadería de Pablo incorporó milanesas, pero totalmente reversionadas. Actualmente ofrecen una de bife de chorizo de 500 gramos (para darle más contextura). De hecho, este es uno de los platos preferidos de los clientes. Por su gran tamaño, es ideal para compartir entre dos comensales y viene acompañada con puré de papa, hierbas y chips de ajo. El plato tiene tanto éxito que hace poco también lo incorporaron a la propuesta de brunch. 

La Panadería de Pablo. 

Corrientes 421- Olivos.

Por Agustina Canaparo.