Planeta JOY

11.12.2018

La ruta gastronómica de Asunción: entre comidas típicas & platos del mundo

En 2017, Paraguay recibió un millón y medio de turistas extranjeros, un aumento del 21 por ciento respecto al año anterior. El 75% fueron argentinos. 1200 kilómetros separan a Buenos Aires de Asunción, una ciudad donde la tradición y la modernidad se entremezclan, las opciones de compras son variadas y la gastronomía no para de crecer.

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En la última década, el paisaje culinario de Asunción cambió rotundamente. De la mano de inversores locales y la llegada de emprendedores de todo el mundo, especialmente argentinos y brasileños, la ciudad sumó nuevas cocinas, restaurantes haute cuisine y cadenas mundialmente reconocidas a los ya clásicos platos y locales paraguayos. Tal es el crecimiento, que un grupo de empresarios gastronómicos de la ciudad trabaja para convertirla en la capital gastronómica de América Latina en 2022. Viajamos hasta allí, probamos de todo y te pasamos consejos para que armes tu propia agenda foodie. 

LO TRADICIONAL

Chipaguazú, sopa paraguaya, bori bori, mbeyú, asadito, pira caldo, cocido, chipa…los platos típicos del Paraguay suenan familiares al oído argentino, por cercanía, porque forman parte de la gastronomía del NEA y porque cada vez son más los chefs argentinos que los suman a sus cartas (el mbejú que lo parió de Narda Lepes fue uno de los platos más populares de la última edición de Masticar). Se pueden probar en la mayoría de los spots gastronómicos de Asunción, desde los históricos hasta los que elaboran cocina de autor y reinventan los clásicos guaraníes. 

Si tradición es lo que estamos buscando, hay dos paradas imperdibles en el recorrido culinario por Asunción: El Bolsi y Lido Bar. Ambos restaurantes ofrecen platos bien paraguayos. La mejor opción es sentarse en la barra en forma de U y disfrutarlos con una Pilsen (la Quilmes de acá) bien helada. ¿Qué pedir? En El Bolsi pastel mandi´o y mbjeú y en Lido Bar sopa de pescado o sándwich de empanada (una de las curiosidades que se encuentran en la ciudad: la empanada de carne es frita, grande y llega a la mesa en un pan simil pebete para que el comensal la prepare. Los locales le agregan kétchup o picante). El asadito paraguayo es otro clásico: pinchos de algún corte vacuno que se marinan y cocinan sobre una parrilla. Si bien muchos restaurantes lo sumaron a su carta, es la comida callejera por excelencia de la ciudad y un buen snack para probar en alguna esquina de los 350.000 m2 del Mercado 4, una parada imperdible para los amantes del buen comer por la variedad de productos que se comercializan allí.

Pero hay más: la escena gastro paraguaya también tiene buenos spots para los jóvenes hípsters. Entre las opciones más destacadas están Café Consulado, ideal para beber un buen cold brew con una porción de carrot cake; Café de Acá, el tradicional cool que tiene un bar de yerbas orgánicas y yuyos frescos o secos (los mismos que se venden en las calles de Asunción); Ceci Gross, el bar hippie chic que comenzó la moda del brunch en la ciudad; y Food Park Mburucuya, un predio al aire libre con food trucks que ofrecen desde hamburguesas hasta el “lomito árabe”, la versión local del shawarma, que forma parte de la alimentación diaria de los paraguayos.

La gastronomía histórica también es la inspiración de los chefs más destacados del país que sirven reversiones elaboradas con técnicas sofisticadas. El mejor representante de ellos es Tierra Colorada Gastró, el restaurante de Rodolfo Angenscheidt que prepara platos inspirados en la cocina de los toba y guaraníes y que ingresó al ranking de Latin America´s 50 Best Restaurants en 2016.

LO NUEVO

Al recorrer la ciudad llama la atención la cantidad de galerías a cielo abierto que rebalsan de restaurantes y bares. Claro, con una temperatura media de más de 20º, terminar el día al aire libre bebiendo un trago fresco con una buena comida es un verdadero placer en Asunción. La Galería y Plaza Moiety son dos buenos ejemplos de estos espacios donde se pueden probar platos de todo el planeta, ya que la mayoría de los restaurantes son franquicias internacionales: desde Juan Valdez hasta los 100 Montaditos, pasando por numerosas marcas argentinas, como Sushi Club, Negroni, Lupita y Novecento.

 

Uno de los nuestros más populares en Asunción es La Cabrera. Los paraguayos son amantes de la buena carne, y la parrilla de Gastón Riveira les ofrece la mejor así como una experiencia única, como la que se disfruta en Palermo. El local abrió hace cinco años y es la primera franquicia del restaurante, que ya se expandió a Chile, Bolivia, Filipinas, México y Perú, y proyecta futuras aperturas en Jujuy, Aeroparque y Miami.

El restaurante está ubicado en lo que solía ser un coqueto y amplio chalet en la esquina de Santa Teresa y Coronel Cabrera. El edificio replica el estilo del de Buenos Aires con mucha madera, los mismos colores en las paredes, muebles y detalles decoración. Por el tamaño del lugar, en donde pueden comer 130 personas a la vez, el local cuenta con diferentes espacios, incluyendo un primer piso con un ambiente más tranquilo y un deck al aire libre. Es allí donde se colocan distintos tipos de parrillas (tambores, ganchos para cocinar a la llama) en los eventos especiales. La vajilla, los cuchillos y la servilleta son los típicos de la marca.

Cuando el Grupo Acsa abrió la primera franquicia en el país vecino, Gastón Riveira trabajó con ellos para encontrar la carne paraguaya que estuviera a la altura de la calidad que acostumbra a servir en la parrilla. Finalmente, dieron con el Frigorífico Neuland, encargado de proveer los cortes de brangus del Chaco Central especialmente seleccionados. Inclusive, hay algunos exclusivos para la marca: el asado del centro, el corte La Cabrera (marucha) y la pestaña de ojo.

Como en Buenos Aires, todo lo que llega a la mesa en La Cabrera Asunción es muy abundante, “se sugiere compartir” indica la carta. Y si de carnes se trata -a todas ellas se las condimenta con sal, pimienta y nuez moscada- el vacío, la marucha y el ojo de bife son los cortes destacados. También tienen pollito de pastura, pamplonas, brochettes, cortes de Wagyu y hasta surubí, cuando es la temporada.

 

Parte del éxito de las franquicias de la parrilla porteña es que logran trasladar su esencia y lo fusionan con lo típico de cada lugar donde se establece. En este caso, y como sucede en los asados de todos los locales, a la carne se la acompaña con sopa paraguaya, chipa guazú y mandioca (frita o hervida), y la panera llega a la mesa con mbejú y chipa, además de pancitos. 

CÓMO LLEGAR 

Asunción del Paraguay está a 1200 kilómetros de la capital argentina. En avión, el recorrido hasta el aeropuerto Silvio Pettirossi es de una hora y media. Aerolíneas Argentinas y Latam tienen dos vuelos diarios (desde Ezeiza y el Aeroparque Jorge Newbery) y Gol, uno.

Por Mercedes Spinosa