Planeta JOY

19.07.2018

Gran Bar Danzón, un ícono de la coctelería argentina celebra sus 20 años

El Danzón, como lo llaman sus habitués, marcó un antes y un después en la escena coctelera y vínica local; irrumpió en un momento en el que la buena coctelería estaba en baja y logró mantenerse siempre vigente. Hacemos un poco de historia y te contamos los festejos que se vienen.

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Toda historia tiene un comienzo, la de la segunda época de oro de la coctelería argentina tiene nombre propio: Gran Bar Danzón. Cuando abrió sus puertas, allá por 1998, solo se bebía bien en las barras de hoteles los cinco estrellas, como el famoso Claridge o el Plaza. 

Los cócteles clásicos eran desconocidos por la mayoría de quienes daban sus primeros pasos en la noche. En ese entonces la coctelería vivía en las discotecas y se bebía mucho Gancia batido, piña colada y combinados coloridos a base de vodka, como el Esperma de Pitufo y el Sex on The Beach. En ese escenario estéril nació el Danzón y apareció el primer bar que combinaba la onda suficiente para atraer a la gente joven y la coctelería clásica que amaban los que sabían beber bien.

“La intención era hacer un restaurant con un bar que rescatara la coctelería del estado en el que estaba en ese momento. Por eso, pusimos esa barra imponente en la entrada”, cuenta Luis Morandi, alma mater del lugar junto a Patricia Scheuer.

También en ese entonces la industria del vino empezaba a profesionalizarse, se pasaba de esos vinos medio oxidados y marrones al estilo del nuevo mundo, aparecían los varietales y se multiplicaban las etiquetas disponibles. Danzón aprovechó ese momento y se instauró también como el primer wine bar de la ciudad -o al menos como el único lugar que contaba con una gran oferta de vinos por copa-.

 

Incluso hay un dato de color que remarca este compromiso con la incipiente escena vínica: cuando la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS) recién empezaba y no tenía sede física, el Danzón le abrió sus puertas para que allí se dictarán las primeras clases.

Y como si poner la coctelería en valor y darle nueva visibilidad a la industria vitivinícola no fuera suficiente, el lugar de Morandi y Scheuer también se convirtió en un próspero semillero. Por allí pasaron grandes referentes de la gastronomía argentina, como Tato Giovannoni, Inés De los Santos, Aldo Graziani y hasta Andrés Rosberg, quien hoy es presidente de la Asociación de Sommellerie Internacional.

También fue pionero en combinar cocina de autor con coctelería, ya que, hasta entonces, el bar iba más bien ligado al concepto de tapeo.

Queda claro, era un momento donde todo estaba por suceder, y Danzón dio el primer paso. Pero quizás ese no sea su mayor logro, lo más importante es que, en un país marcado por los vaivenes económicos, supo mantenerse vigente durante 20 años. Hoy, la barra del Danzón vibra como en sus inicios. 

DANZÓN HOY

La propuesta gastronómica es solida y satisface a todos los paladares. Desde el sushi, el cebiche y las ostras frescas hasta influencias de otras cocinas como la francesa y la italiana.

Entre los principales, imperdibles el matambrito de cerdo en miel, coriandro y pimienta negra con aliño de curry verde y puré cremoso de batata y ananá. Para los que buscan platos más sofisticados, una buena alternativa es el confit de pato brulee en azúcar rubia con puré de membrillos; mientras que aquellos que se inclinen por lo más simple, podrán encontrar refugio en platos como el ojo de bife grillado con ensalada y puré de papas o los pappardelle con langostinos y tomates cherry.

De postre, se recomienda una bomba inolvidable, la DDL BOX ya deleita a simple vista y termina de enamorar en el paladar. Se trata de una caja de merengue rellena de dulce de leche con un touch de crema pastelera sobre un bizcocho de nueces pecan. Además trae helado de dulce de leche granizado y salsa de dulce de leche; podría decirse que los que se empalagan fácil deberían abstenerse, pero está bien equilibrado y se puede comer hasta el final. 

 

Si la idea es algo más liviano, el triffle de limón (bizcochuelo de limón, cremoso de limón, sorbét de pomelo, gelée de Torrontés, merengue italiano) es un must. Y cuando hay dudas -porque todo tienta- se puede pedir la degustación.

La barra hoy está a cargo de Matías Cejas Rachi, que pronto estrenará carta de cócteles propios. Como anticipo, probamos Libertad (gin, Jack Daniel's, Martini Bianco, Martini Dry, bitter de menta y piel de limón), tan bien equilibrado que pese a ser bien alcohólico se percibe muy elegante. 

Para tomar hasta el final y pedir más, “Un buen beso”, super fresco y apenas dulce. Lleva vodka, pisco, pomelo, limón, frambuesa, lavanda y pepino. 

PARA FESTEJAR

Para celebrar su vigésimo aniversario, durante este año se realizarán varios eventos que serán un lujo gastronómico. El jueves 2 y viernes 10 de agosto, Inés de los Santos y Tato Giovannoni revivirán viejas épocas y se reunirán tras la barra.

Mientras que el 28 y 29 de agosto, llegará el turno de la famosa chef Dolli Irigoyen, quien preparará un menú especial acompañado de un vino que Bodega Zuccardi elaboró especialmente para festejar este cumpleaños: ““Gran Bar Danzón – Blend 20 aniversario”.

Más información:
Libertad 1161.
http://www.granbardanzon.com.ar/

Por María Paula Bandera
@paubande