Planeta JOY

14.04.2015

El ABC de las parrillas: dónde comprar los mejores modelos

Tecnología, practicidad y diseño: en el mercado argentino hay una nueva generación de artefactos que se adaptan a terrazas y balcones, elevando la experiencia del asador urbano a otro nivel.

comentarios (1)

Hormigón, madera y mármol; calientaplatos, encendido electrónico y pirómetro; fundas, accesorios y hasta chefs mediáticos que las recomiendan. En estos últimos años, las parrillas pasaron de ser un simple lugar para cocinar a un objeto de alta alcurnia.  

Además de tecnología y practicidad, la nueva tendencia en parrillas de alta gama se centra en otro aspecto fundamental: el diseño. Pasaron de estar en el fondo de la casa al lugar destacado del patio, de la esquina más alejada de la terraza al centro del balcón. Esta nueva generación de parrillas suma materiales nobles, acabados a mano, detalles de categoría y modelos que se adaptan a cada una de las necesidades (y caprichos) del parrillero. 

¿BRASA, GAS O ELECTRICIDAD?
Si bien los modelos a brasa son ideales para espacios abiertos, parques, jardines y terrazas sin vecinos, no todos tienen la suerte de poder instalar una y cada vez son más los que se inclinan por los modelos a gas, tan bastardeados por los amantes del fuego. La realidad es que con productos como el “humo líquido” de San Giorgio o las “astillas para asar” de Humos del Valle, hacer un asado en la comodidad de un departamento libre de humo se convirtió en una propuesta por demás atractiva. Pero, mientras que la mayoría de estas parrillas a gas están pensadas para ser utilizadas con garrafas que hay que cambiar cada vez que se agota su contenido (a no preocuparse que duran varios meses), hay una tercera opción que pocos tienen en cuenta: las eléctricas. Aunque gozan de mala fama por su consumo energético, la realidad es que los tiempos de cocción a 220 volts son muchísimo más cortos que para el resto de las parrillas. Además, las cocciones difícilmente superan la hora, por lo que terminará consumiendo casi lo mismo que un hornito eléctrico.

Con más o menos diseño, con diferentes estilos y tipos de cocción, para interior o exterior, la variedad de parrillas que hay en el mercado hoy es muy variada. Estas son algunas de las mejores:

 

LA CLÁSICA REVERSIONADA: TROMEN
Comenzaron en 1978 realizando calefactores a leña y hornos y fueron de los primeros en “modernizar” las parrillas clásicas y acercarlas al público de la mano de Martiniano Molina como embajador. Cuentan con varios modelos: la Criolla, la Gaucha y su caballito de batalla, la Pampeana (suma cajón calientaplatos, mesa extraíble, brasero y es la más grande de las tres). Todas tienen ruedas y un diseño moderno y singular. El modelo más completo se consigue a $9287 en www.tromen.com.ar.

DE DISEÑO: UAPA!
El diseño de esta parrilla propone un cambio en la imagen tradicional, haciéndola parte del mobiliario de cocina o jardín. Tiene una mesada de mármol blanco, un deck de madera para apoyo, un cajón deslizable para brasas, otro para guardar utensilios y ruedas. Además, la tapa permite usar la parrilla como mesa auxiliar cuando no está en uso. Desarrollada y producida por el estudio de diseño industrial y gráfico Cyan, ganó varios premios y menciones. El modelo completo (parrilla, brasero, tapas y funda) se consigue a $8770 + IVA en www.cyandesign.com.ar.

LA EVOLUCIÓN DEL CHULENGO: MATERIALÍTICA 
La línea “Fuegos concretos” de MateriaLítica es el resultado de un trabajo experimental en torno a hormigones armados desarrollados con áridos de mármol. Se trata de una parrilla robusta, pensada para que sobreviva a la intemperie sin ningún cuidado extra y con un diseño muy interesante que mezcla materiales como hormigón, chapa de hierro y quebracho colorado. El proceso es tan artesanal que cada chapa es oxidada manualmente para que las parrillas tengan una textura y un manchado singular, único e irrepetible. Todo esto da como resultado un ¿chulengo? que se llevará la mirada y el aplauso de los asistentes. Su precio es de $8200 y se consigue en www.materialitica.com.ar.

PARA LLEVAR DE PASEO: PCP
La PCP está pensada para quienes no cuentan con espacio suficiente para instalar una parrilla tradicional en sus casas, ya que se puede amurar a cualquier pared o usar sobre un caballete. Además, la versión full incluye un bolso para transportarla y patas (con rueditas), lo que la hace perfecta para moverla de lugar aunque el destino sea un balcón. Aprovechando el lanzamiento, sus creadores ofrecen, a precio promocional, está última versión a $4800. Se piden vía mail info@pcpargentina.com.ar o por Facebook/pcpargentina.

 

MÁS QUE UNA PARRILLA: TRÉBOL
Trébol es una suerte de carro multifunción que combina parrilla, sartén, plancha, wok, tabla para cortar y brasero, todo montado sobre un mismo eje. La ventaja de este sistema es que, además de asar, al mismo tiempo podés cocinar salsas, vegetales, provoletas y todo lo necesario para acompañar la carne. Detrás de esta parrilla se encuentra la empresa Ñuke, que comenzó en 2005 con la producción de cocinas a leña, estufas, salamandras y termotanques y cuenta, desde sus inicios, con el apoyo del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial). Hace poco lanzaron una Mini Trébol, similar pero más simple y con un carro más chico. El precio de la Trébol es $7718 (+ IVA) y el de la Mini es $5336 (+ IVA), ambas se consiguen en www.productosnuke.com.ar.

LA DE MALLMANN: LA HUELLA
La viste en la nieve, en la playa, en la montaña y hasta apoyada en un bote. Esta parrilla que acompaña a Francis en sus programas y en su libro Tierra de Fuegos existe y la fabrica una metalúrgica con más de veinte años en el rubro. Se trata de un modelo rústico, fácil de transportar y totalmente desarmable: la base es un disco de arado, el centro es de chapa enlozada, las patas se regulan en altura y arriba puede ir una parrilla o una chapa de acero, dependiendo de lo que vayas a cocinar. Pequeña, ocupa poco espacio y permite hacer asado para cuatro personas. Es la más económica del listado (unos $2500). Se consigue en La Vaca Tuerta (Av. Maipú 2230, Olivos).

LA DE BALCÓN: BRAM METAL
Pionera en el desarrollo del mercado de los calentadores y faroles a Kerosene, hace algunos años incursionó en el rubro gastronómico con cocinas a leña, hornos gastronómicos y, finalmente, las parrillas a gas que dicen haber adaptado a las costumbres locales. El secreto está en su parrilla enlozada interna de diseño acanalado con una suerte de desgrasador integrado que evita que la grasa se derrame en el quemador y genere humo. Tienen varias opciones que van desde la básica para mesada de tres quemadores hasta un carro completo con puertas (tipo las parrillas americanas) con cuatro quemadores de encendido electrónico, tapa y pirómetro. Se consiguen a partir de los $6500 en https://www.bram-metal.com.ar

LA BARBACOA: WEBER  
Es la BBQ más famosa de todas, está en todas las películas de Hollywood y la empresa es una de las principales fabricantes de barbacoas de carbón, gas y eléctricas de Estados Unidos. Desde 2010 tiene su filial argentina y ofrece los productos originales que, desde hace más de 60 años, se fabrican en las afueras de la ciudad de Chicago. La clásica es la One Touch: realizada en fibra de vidrio y nylon, acero y aluminio, además de ser súper liviana (17 kilos), tiene regulador de tiraje y viene con garantía oficial de cinco años para la cuba con tapa y dos para el resto. Se consigue a $8000 en www.weberbbq.com.ar.

 

LA ELÉCTRICA: CHAR-BROIL 
Sólida y compacta, esta parrilla es otro producto estadounidense realizado por una empresa con más de 65 años de experiencia en el rubro. Es como una versión con esteroides de la famosa (y familiar) George Foreman Grill y, aunque parezca bastante pequeña, tiene espacio para cocinar hasta doce hamburguesas. Su exterior viene revestido en porcelana y en su interior porta tecnología “TRU Infrared” que garantiza una cocción pareja en toda la superficie. Es muy simple de operar, viene con regulador de potencia y pirómetro y se consigue en La Vaca Tuerta a unos 7100 pesos.

KAMADO: UN OBJETO DE CULTO
Si bien su origen es oriental, la mayoría de los Kamados que se encuentran en el país son de fabricación local: sus más de cien kilos hacen que sea muy difícil traer uno de afuera. El material principal de este horno es la cerámica y cada pieza está torneada a mano. No solo se puede cocinar en él sino que sirve, además, para hacer ahumados. Creados para que duren varias generaciones, se transformaron en un objeto de culto para los parrilleros audaces. ¿El secreto? Con apenas un kilo y medio de carbón se puede hacer un asado (una parrilla común necesita entre 4 y 5 kilos) y entra suficiente comida para una docena de personas. ¿El precio? Alrededor de $21.000 e incluye un carro de madera con ruedas, atizador, pinza para retirar la parrilla y una charla explicativa. Podés pedir el tuyo en Facebook/FanaticosDelKamado.

Por Maximiliano Kupferman