Planeta JOY

18.03.2019

Dónde disfrutar la mejor cocina coreana

Con el creciente interés por el fermento y los picantes, la cocina coreana está de moda; conocé cuáles son los mejores lugares para explorar esta propuesta gastronómica que llega del otro lado del mundo.

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Con el famoso Kimchi (col fermentado), las Donkatsu (similar a las milanesas), el Deopbap (bowl con arroz combinado con variedad de vegetales) y la parrillada coreana en la que cada uno se cocina su propia carne en la mesa, la comida coreana está en auge y suma cada vez más adeptos.

Y si hace algunos años, en Buenos Aires, solo se podía disfrutar de esta propuesta en el barrio de Flores, hoy hay restaurantes de esta cocina en otros puntos de la ciudad. En esta nota, cinco propuestas diferentes para visitar. 

Una canción coreana, una sinfonía de sabores

“Una canción coreana” en pocos años se transformó en un clásico del Bajo Flores y es uno de los mayores exponentes de la cocina coreana casera en Buenos Aires. An Ra Chung, es cantante lírica, profesora de canto y la mejor anfitriona del restaurante. Es que ella siempre está disponible para cualquier duda que tenga el comensal sobre un plato o sugerencia. El menú es variado y también didáctico: cada plato de la carta trae una foto y una explicación determinada (hasta aclara el grado de picor). 

Un clásico es el Kimchi akusai que se fermenta durante tres días. Está la opción del tradicional, el de nabo, y también el blanco. 

El Bulgogi, un bowl de carne de vaca que se cortan en láminas finitas, con cebolla, morrón y fideos, es otro imperdible. A los que les guste el picante: la sugerencia es el Kimchi Jjigue, hecha a base de Kimchi, panceta y queso de soja. Como su nombre bien lo indica, toda la comida de aquí es un arte, que se disfruta en cada bocado. Un consejo: ir en grupo y probar un poco de todos los platos. 

Una canción coreana
Av. Carabobo 1549, Bajo Flores. 

Lunes de fuegos en Na Num 

Na Num en coreano significa compartir y esta es una de las bases principales de la cocina coreana. “En Corea se pone todo en el centro de la mesa y cada uno se va sirviendo. Se comparten hasta las sopas”, explica la chef Marina Lis Ra, argentina de padres coreanos, sobre el nombre que decidió ponerle a su nuevo emprendimiento gastronómico. 

Na Num funciona todos los lunes en Opio Gastropub y es un “restaurante dentro de un restaurante”. Lis diseñó su propia carta que combina lo mejor de la cocina coreana con una vuelta de tuerca delicada: “Trabajo mucho con fermentos de distintas variedades (verdura, soja, ají)  porque es la base de la comida coreana y también con picantes. Además, utilizo productos de estación”, detalla mientras se prepara para el despacho y enciende los fuegos de la cocina. 

 

Lis es fanática de las sopas (es uno de los platos que nunca pueden faltar en una verdadera comida coreana) por eso, tienen gran protagonismo en la carta bajo el título: “Algo caldoso”. La de pescado, que trae nabo, fideos de batata, cebolla de verdeo, tofu y chili es la más picante mientras que la de carne es más suave y lleva huevo, hongos y verduras. 

Para compartir están los llamados “Algo para envolver” vienen todos los ingredientes en un plato y cada uno se los prepara en el momento. El procedimiento para comerlos es similar a los tacos o tortillas mexicanas, pero los ingredientes se envuelven en una lechuga. Pueden ser de panceta, langostinos o berenjenas con hongos. Todos vienen acompañados con arroz, lechugas y shiso, ssämjang (salsita de pastas fermentadas de soja y ají), kimchi de hakusai y coleslaw picante. Las Mandu (unas pequeñas empanadas fritas) de verdura también son muy sabrosas. Para acompañar también hay kimchi de nabo con cilantro y ricota o el de akusay asado con tofu, alcaparras y anchoa. Los tragos fueron diseñados para maridar a la perfección con los picantes y los fermentos de la comida. Está la Caipisake de sandía con Sake, sandía y menta o una reversión de Bloody Mary con langostino. Como bien su nombre lo indica, en Na Num todo se comparte, lo ideal es ir en grupos de amigos y disfrutar de los lunes como si fuera fin de semana. 

Na Num
Honduras 4413- Palermo

Azit, un secreto entre amigos

Jonathan Kang aprendió los secretos de la comida coreana con su madre Lina Jung, quien hace más de tres años instaló en su casa BAB, un restaurante de parrilla coreana en la que cada comensal se puede cocinar su propia carne en la mesa. El año pasado abrieron las puertas de Azit (que en coreano significa lugar escondido conocido entre los amigos) en el pintoresco callejón Ruperto Godoy en pleno barrio de Flores. El fuerte son los pollos fritos, una de las comidas callejeras de Corea más famosas. “Soy fanático del pollo frito y en Corea este tipo de propuestas funcionan mucho”, dice Kang a Planeta Joy.

 

Un imperdible son las “Donkatsu” similar a las milanesas (pueden ser de pollo o de cerdo) que ya vienen cortadas en pequeñas tiritas finitas con distintos acompañamientos. La que más sale es con puré de batata y queso, nabo, arroz, huevo y una ensaladita y coleslaw. A los que se animen al picante, les recomendamos la “Tukbegui Budae jjgae” una sopa que trae fideos, kimchi y salchicha o el “Ttekbokki” con pollo. Viene un plato bastante generoso con pastel de arroz, pastel de pescado con una salsa picante y a su lado Nuggets de pollo. 

Los clásicos se completan con los “Nabchak Mandu”, unos dumpligns con verduras y salsa picante. 

Un dato: todos los platos son abundantes y para compartir. Lo ideal es pedir variado para probar un poco de todo. El soju (el licor coreano más famoso) con 17% de graduación alcohólica también está presente en la carta y se sirve en un shot. Tienen el clásico y también saborizados (uva, frutilla, manzana). Con los sabores de Azit se puede viajar a Corea en tan solo unos minutos. 

Azit
Ruperto Godoy 733
Flores.

Fa-Song-Song, comida coreana de paso en pleno Microcentro porteño

Fa Song Song en coreano significa “el sonido que produce la cebolla de verdeo cuando se pica en una tabla”, explica Shin Kim, sobre el nombre que eligió para llamar a su nuevo restaurante ubicado en pleno Microcentro porteño. Shin apostó a instalarse fuera de los clásicos barrios de Flores o Floresta donde se encuentran la mayoría de los emprendimientos gastronómicos de este estilo y la pegó. Es que el pequeño, moderno y luminoso restaurante lentamente se está transformando en un clásico entre los oficinistas que quieren probar sabores diferentes y sentirse en Seúl por un rato. 

El caballito de batalla para la hora del almuerzo son los “Deopbap”, que en coreano significa “cubrir sobre arroz” se sirven en un bowl (abajo va el arroz y arriba el resto de los ingredientes que lo cubren). El más solicitado es el “Bulgogui Deopbap", de lomo salteado una salsa bulgogui (a base de salsa de soja, cebolla, verdeo y zanahoria) sobre arroz blanco y aceite de sésamo. La versión más picante trae bondiola salteada en salsa jeyuk a base de gochuchang (pasta de ají coreana picante y dulce). 

El Bibimbap es uno de los platos más típicos de Corea, su nombre hace referencia a “mezclar con arroz”, es decir, para disfrutar bien el sabor hay que mezclar todos los ingredientes con el arroz. El clásico de la casa trae arroz blanco acompañado con zuchini, cebolla, zanahorias salteadas, espinaca, carne salteada, un toque de verdeo fresco y aceite de sésamo. Las Myeon (sopas de fideos) llamadas el “ramen coreano” tienen la característica de ser picantes. La clásica viene con huevo y cebolla de verdeo, pero hay una versión muy sabrosa con mariscos. Un dato no menor es que todos los platos vienen acompaños con kimchi (fermento de col picante) casero. 

Hace poco también sumaron la opción de platos para cenar. Dentro de las “Anju” (lo que vendrían a ser las famosas picadas de los argentinos) se destaca el Kimchi Jeon, una especie de tortilla que se cocina a la plancha o el Haemul Pajeon, masa de harina con cebolla de verdeo y maricos. Tienen bebidas coreanas como el Bong Bong, un jugo con pulpa de uvas y también cervezas como la Lingo mango. Y el Makguli, un clásico vino de arroz coreano. Shin Kim en los fuegos y Yongyhum Lee, su mujer, con su toque culinario, llegaron al Microcentro para ampliar la oferta de sabores asiáticos. 

Fa-Song-Song
Esmeralda 993.
Retiro.

Introducción al “Han-sik” (comida coreana) bien casera

Sandra Lee nació en Seúl y cuando tenía tan solo ocho años emigró para Bolivia con su abuela. En uno de sus viajes por Buenos Aires se enamoró de la ciudad y desde entonces se quedó. Siempre fue una apasionada de la gastronomía y después de hacer algunos cursos en el IAG, en 2014 abrió su propio restaurante: Take Sushi & Deli. 

Desde el año pasado que se le ocurrió crear cenas especiales para que la gente pueda conocer la verdadera comida coreana casera llamadas “Introducción al han-sik (significa comida coreana). 

 

Tiene la particularidad de que cada noche, hay una mamá coreana invitada que prepara sus recetas milenarias. Las cenas se dividen en comida suave, intermedia, callejera y BBQ coreano. 

Se puede disfrutar sopa de algas, pollo frito y picante, tempuras de tentáculos de calamar, Bulgoni (carne de ternera cortada en tiras y marinada con salsa de soja, azúcar, aceite de sésamo y ajo) que se cocina a la parrilla y Banchan platitos de acompañmiento (arroz, tofu, fermentos, legumbres, salsas y algas, entre otros). 

Por pedido de los comensales, este año también sumó clases de gastronomía coreana en su restaurante. “Invitamos a una doctora en química alimentaria para que nos explique científicamente porque el kimchi es considerado uno de los alimentos más sanos del mundo. Los alumnos participan de la elaboración del kimchi y cada uno se lleva lo que preparó”, detalla Lee a Planeta Joy. Una opción diferente para aprender sobre cultura y cocinar con los que más saben de gastronomía coreana. 

Take Sushi & Deli
Helguera 720.
Flores 

Por Agustina Canaparo.