Planeta JOY

31.01.2018

Cuatro restaurantes asiáticos de la “segunda ola” para pasar el verano

Hicimos check-in en las últimas aperturas asiáticas de la ciudad y, directo de la recorrida, traemos cuatro recomendados.

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La cocina asiática sedujo a los porteños más inquietos con lugares como Sunae Asian Cantina o Fukuro Noodle Bar. Sobre esa base de éxito, apareció una nueva camada que salió a navegar con las velas desplegadas y mucho viento a favor.

NUEVA CASA JAPONESA

Antiguamente ubicada sobre la calle Venezuela, la Casa Japonesa encaró 2016 con una mudanza donde no sólo las paredes se ensancharon sino que también se encendieron los fuegos de la cocina: al supermercado de la planta baja le creció un prolijo e impecablemente provisto restaurante. 

El voto mayoritario del público se inclina por las siete variedades de sopas ramen (de fideos finos) y las cuatro de udon (con la pasta más gruesa), donde el caldo y el abanico de aditivos pueden pintar cuadros sumamente diferentes según el pincel del chef. 

Así, el kare udon ($180) con su agregado de curry, carne, pollo y verduras, trae una experiencia potente y acogedora, al igual que el chashu ramen (210), que se construye sobre un caldo concentrado de cerdo con panceta, huevos poché, cortes finos de cerdo braseado y negi, una especie de puerro de sabor acebollado. Otras opciones despliegan el ataque picante a nivel máximo, se apoyan en tempuras o le dan cobijo a los vegetarianos.

Una barra de sushi que abre sólo los sábados, platos calientes -como la anguila grillada, una auténtica rareza- y cervezas japonesas sellan un triángulo donde precio, calidad y sabor unen sus vértices en armonía. 

Humberto 1° 2357, San Cristóbal.
T. 4941-6491.

KOKO BAO BAR

Un viaje que Denise Siciliano, creadora de este gastropub, define como “iniciático” la llevó a interesarse por el mundo gastronómico del sudeste asiático y a sumergirse en ese entusiasmo infeccioso que lleva a querer transmitir algo a todo el que se cruce por delante. 

Si a eso se le suma una biografía que incluye una madre que jamás cocinaba y que, como ella describe fue “una invitación a descubrir nuevos sabores” el resultado es una celebración de la diversidad del tapeo asiático, que guiña el ojo seductoramente al comensal que no quiere perderse nada y se ve ante la posibilidad de acaparar varios sabores de un solo zarpazo. 

El plato estrella aquí es el bao (entre $150 y $130), que en su versión clásica llega relleno con panceta tierna en cocción lenta y embriagado en la suavidad agridulce de la salsa hoisin. Pero en este segmento hay también enfoques más atrevidos: uno hermana carne de entraña con un exuberante pebre andino, mientras que otro hace chocar Asia con Medio Oriente rellenando la masa esponjosa con falafel y salsa de yogur. 

La carta -que fue recientemente renovada- se redondea con platitos como gyozas y spring rolls, y un puñado de platos fuertes donde descolla el curry verde de pollo con arroz ($190). 

Arévalo 1478, Palermo.
T. 3105-2635.

SAIGÓN

Construido sobre un antiguo bar santelmino, este gastropub lanza una bocanada de pasado que contribuye a la sensación de estar de paso por un auténtico boliche indochino. Impresión que se abrocha con fuegos a la vista, donde las sartenes hacen saltar por los aires carnes, vegetales y, sobre todo, especias y hierbas. 

La comunión de esos elementos escala el ideal en los bowls bó ($170), livianos y frescos a pesar de su abundancia, que llevan diferentes denominaciones de acuerdo a la carne que los protagoniza. Hay de pollo, cerdo, langostinos y carne vacuna, marinados con mixturas especialmente concebidas, y engrosados con fideos de arroz, lechuga, brotes de soja, maní y pickles. 

El que venga reacio a tomar los cubiertos, mientras tanto, se topará alegremente con una sección de la carta dedicada a los nems (arrollados de cerdo y verduras en crujiente papel de arroz frito, a 120 pesos las tres unidades), las shrimp cakes (albóndigas de langostino y cerdo) y los spring rolls (de papel de arroz fresco, con langostinos, mango o tofu), listos para combinar a voluntad y disfrutar con una pinta de cerveza o un vaso de refrescante sidra Pulku. 

Bolívar 970, San Telmo.
T. 4300-8109.

 

KYOPO

Más que un solo local gastronómico, Kyopo es -espiritualmente- tres lugares dentro de uno. El primer espacio bajo su techo es una cafetería de especialidad que luego deja paso a un restaurante el cual es, a la vez, respetuoso de la tradición coreana y sumamente aventurero al momento de acatarla. 

Es esa hibridez la que permite armar experimentos exitosos como la hamburguesa Kyopo ($160), con un manto de kimchi, salsa barbacoa coreana, alioli y queso, y al mismo tiempo ofrecerle a un público joven la oportunidad de encontrarse frente a un plato como el bibimbap (170), cuya genealogía se rastrea a costumbres de la Corea del siglo XIX y mixtura arroz, verduras, alga nori, huevo, kimchi y bulgogi. Este último ítem, consisten en carne vacuna marinada y grillada a la plancha, se repite como ingrediente en tacos y bowls de arroz.

Mientras tanto, el típico pad thai tailandés aparece para romper la uniformidad coreana, desplegando su encanto basado en la interacción del pollo, los mejillones, las verduras y el huevo con una embriagante mixtura aromática de cilantro, limón y sriracha picante.

Aranguren 3053, Flores.
T. 4637-3465

Por Natalia Torres.