Planeta JOY

06.07.2015

7 mitos sobre el tequila que deben dejar de existir

Hoy en día, la popular bebida mexicana se consume en todo el mundo. Sin embargo, existen muchas creencias falsas alrededor de ella. Conocé la verdad.

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Para muchos el tequila es sinónimo de juerga, de noches de fiesta y descontrol. Pero pocos aprecian la bebida más popular (¿o será el mezcal?) de México cómo se merece. En realidad hay un mundo de sabores y de aromas tan complejo en este destilado como puede haber en el vino. A continuación, una lista con siete falsos mitos, siete conceptos sobre el tequila que están equivocados y que hay que erradicar para apreciarlo como se debe.



La Margarita es un trago tradicional de México. Muchos asocian tequila con margarita. Y margarita con México. Pero en realidad la Margarita es un trago relativamente nuevo. 

El tequila añejado es de mejor calidad. En realidad se trata de una cuestión de gustos. Para muchos, inclusive, el tequila blanco es la verdadera expresión del tequila, ya que cuando es colocado en un barril, el tequila modifica su esencia.


Si puede crecer agave, puede haber tequila. El tequila puede hacerse solo en México, no alcanza con que estén dadas las circunstancias climáticas para cultivar agave, que es la planta a aprtir de la cual se produce el licor. En realidad, el tequila se hace con un tipo de agave, el blue weber, que crece solo en la zona de Jalisco, y no en todo México.

El tequila es la bebida nacional de México. Si bien es cierto que el tequila es bien mexicano, el mezcal es la bebida que más se consume y más antigua. 

Todos los tequilas tienen el mismo sabor. Todos los tequilas tienen el mismo sabor. Hay por lo menos dos grandes divisiones en el mundo del tequila y tienen que ver con cuestiones climáticas. Hay tequila proveniente de zonas del valle, y otro de zonas de montaña. En el primer caso son más frutales, en el segundo, más secos. 

El tequila se toma en vaso de shot. La mejor manera de degustar tequila es en una copa de vino, para que haya distancia entre el líquido y la nariz y se puedan distinguir y apreciar los aromas.

El agave es un cactus. El agave no pertenece a la familia de los cactus. En realidad es una planta bastante parecida al espárrago. Y puede tardar una década en madurar.